La responsabilidad es el catalizador que fija las dinámicas más importantes de la sociedad.
Sin responsabilidad todo se diluye, todo produce la misma amalgama de desidia y desánimo por avanzar, por poner orden en los caos, por desarrollarse, por evolucionar.
Cuando los individuos dan la espalda a sus responsabilidades varias, niegan su propio papel en el mundo, en su mundo, en sus mundos. Dejan de tener sentido.
Además, otra vez a través del blog de Paco Álvarez, “No le digas a mi madre que trabajo en bolsa“, he podido ver la conferencia que dio Christian Felber en Alcoy en su reciente paso por España. La conferencia no tiene desperdicio y es, creo, de visión obligatoria para todos aquellos interesados en el progreso de la sociedad moderna.
Evidentemente generará muchas dudas y un gran debate. Pero ése es el gran poder de esta idea: generar debate. De momento, los puntos de partida que plantea esta nueva filosofía son, cuando menos, sugerentes y emocionantes.
Yo sigo con mi lucha particular por llevar algunas de estas ideas al marco de actuación más a mi alcance: la vida local del municipio donde resido. Espero que nos lleve a grandes metas o al menos que nos propicie un interesante camino a recorrer.
Hablando, por supuesto, siempre hablando y compartiendo. El conocimiento es universal y gratuito, debemos compartirlo.
Gracias al blog No le digas a mi madre que trabajo en bolsa de Paco Álvarez he dado con esta idea que, por revolucionaria, casi parece utópica. Yo, personalmente, espero que no.
Es un nuevo movimiento que si no avanza ahora, en estos tiempos de incertidumbre, no lo hará nunca. Se trata de la Economía del Bien Común que explica en este vídeo, clara y rápidamente, uno de sus impulsores Christian Felber.