Todo acaba, todo empieza

Cazorla desde mi habitación

He subido a la terraza a recoger la ropa. Está seca desde ayer pero aún ondea al viento, así que ya era hora de recogerla. Pero al echar la mirada desde la terraza he visto Cazorla al fondo.

He vuelto a bajar a la cocina, he «desgranado una granada» y me he subido de nuevo a deleitarme con ella al sol mirando el horizonte.

30 de noviembre. Todo empieza. Ayer todo acabó, hoy es diferente.

Quizás algún día visites Cazorla. Quizás siempre estés en Cazorla y nunca me haya dado cuenta. Quizás una vez viniste a Cazorla y te quedaste. Y yo no me di cuenta y no pude decir «espera…». Todo es tan sencillo y tan complejo a la vez, muchas veces…

La granada es mi fruta predilecta. La sierra mi paisaje favorito. La vida el viaje. El 30 de noviembre mi año nuevo.

Emisor-medio-receptor

Por qué le gusta tanto a los profesionales, de cualquier sector, no hablar claro, usar palabras de «cinco duros» y enrevesar el mensaje sin fijarse en el medio en que lo están lanzando.

La comunicación es un hecho tan simple que parece mentira que a veces cueste tanto. Supongo que lo que pasa es que es necesario un poco de inteligencia y bastante de empatía para participar en una comunicación consciente, eficaz y eficiente.

Pero parece que a veces no interesa ni ser eficaz ni eficiente; queda demostrado cada vez que fijo mi atención más de cinco minutos en uno de los medios de comunicación nacionales (televisión, prensa escrita, radio, da igual).

A ver cuándo coño (permítaseme la expresión) habla todo el mundo claro. Alto hablan todos, muy alto. Claro ninguno.

Cada vez más desegañado del periodismo en este país. Casi tanto como de la política.

Nunca la conocí

En el pueblo donde veraneaba en mi infancia había un niño del barrio al que todos llamaban Riesgo. Por su apellido, claro está, no por su temeridad a la hora de afrontar la vida.

Nunca conocí a su prima, que me consta que veraneaba allí también, pero me hubiera gustado ahora que está en boca de todos.