Los primeros de la mesa

Una de juegos de mesa que hace tiempo que no digo nada…

Hace un tiempo ya hablaba aquí mismo de la inminente edición de Agricola por parte de una empresa española y completamente en castellano. Pues bien Homoludicus (la empresa en cuestión) ha anunciado esta semana que la tirada inicial del juego (2.000 ejemplares) se encuentra agotada en el almacén; lo que queda está en las tiendas.

Esto ocurre justo cuando Homoludicus saca al mercado la segunda gran joya del diseñador del Agricola (Uwe Rosenberg): Le Havre, también en español y esperemos que dure tan poco en el almacén como el primero.

Otra empresa, Devir, publicaba este mismo mes otro grandísimo juego: Dominion. También en perfecto español y con cuidada edición. Y por si fuera poco Devir nos prepara para dentro de nada la llegada de Raíles, la versión española del esperadísimo Steam de Mayfair Games (turbulenta reedición del no menos famoso Age of Steam) y diseñado por nuestro querido Martin Wallace.

Como otros decían parece que el mercado panorama empieza a ser un mercado maduro y un territorio interesante para nuevas propuestas. Y no tanto porque la producción nacional se haya disparado, sino porque las editoriales españolas están cada vez más en contacto con las grandes empresas de otros países (Alemania y Estados Unidos, básicamente) para hacer ediciones multilingüe supervisadas desde aquí o ediciones compartidas con los mismos componentes pero traduciendo los textos a nuestro idioma. Algo inteligente e interesante.

Otros grandes títulos que han salido o saldrán en breve en español para goce del público hispano son:

1960: Carrera hacia la casa blanca: edidión española de la empresa Gabinete Lúdico del juego de Jason Matthews (el creador del fantástico Twilight Struggle): 1960: The making of the president. Muy esperado y suponemos que llegará a las tiendas pronto.

Edge (una de las grandes en España) publicaba hace poquito también Alta Tensión, edición española del número 3 de la clasificación de BGG: Funkenschlag de Friedemann Friese.

Ya tenemos en España y en español a los tres primeros de dicha clasificación de Board Game Geek (web de referencia de los juegos de mesa a nivel mundial): Agricola, Puerto Rico y Alta Tensión.

Buenos juegos y baratos – si los comparamos con el Trivial Pursuit de toda la vida – para estos tiempos de crisis (¿?).

Vil metal… Latón… Brass

Hace tiempo que quiero hablar de el gran hallazgo de los últimos tiempos.

De vez en cuando, supongo que pasa en todas las aficiones, te llevas una sorpresa que no esperabas y que deseas contar una y otra vez. Es el caso, desde mi punto de vista y para nuestro hobby, del juego de mesa Brass del diseñador británico Martin Wallace. Hacía mucho tiempo que no caía en nuestras manos un juego tan bonito, inteligente, apasionante, tenso, delicadamente sesudo.

Y es que hacía tiempo ya que venía leyendo y releyendo en diferentes puntos de las virtudes de la cajita en cuestión… Y por fin, después de probarlo hace unas semanas y de conseguirlo hace unos días para poder jugar unas cuantas veces más… Puedo decirlo, es el juego del mes y casi diría, sin miedo a equivocarme, el juego del año entre nuestro grupo habitual.

Brass de Martin Wallace

Brass es un juego ambientado en la revolución industrial de entre el S. XVIII y el S. XIX. Su tablero de juego es un mapa que representa la región inglesa de Lancashire en cuyas ciudades se dio un auténtico y frenético boom de la minería y la industria del algodón – en 1830 el 83% del algodón del mundo se procesaba allí. En esos tiempos el latón se convirtió en un metal tan preciado que la gente hacía referencia al dinero directamente con esa palabra: Brass, latón.

Y por todas estas características se puede imaginar que los jugadores toman el rol de empresarios de la época que con su latón han de construir un pequeño imperio que produzca nuevos ingresos para evolucionar, producir más, crecer y expandirse: en la primera fase del juego sólo a través de canales y en la segunda ya con vías de ferrocarril.

Puedes ir construyendo fábricas en las diferentes ciudades: minas de carbón, siderurgias, algodoneras, puertos y astilleros… Además de las vías de comunicación (canales o vías) que harán que tu carbón, acero, algodón, pueda ser llevado a otras industrias o puertos para venderse.

Todo esto se hace a través de un sistema de turnos muy bien pensado en el que los jugadores van jugando cartas para realizar cada una de sus construcciones, ventas, compras, créditos, etc. Sí, sí, créditos; durante el juego el dinero está muy muy ajustado y te ves obligado a pedir créditos para poder afrontar algunas inversiones. Al final de la época de canales se realiza un balance general y un recuento de puntos que se repetirá al final de la partida tras la época de los ferrocarriles. Sólo te darán puntos aquellas empresas que hayan sido explotadas y cuya producción haya sido vendida, a otras industrias (tuyas o de otros jugadores) o al mercado exterior.

En definitiva, un juego de los grandes, que recuerda un poco al otro grande de Wallace: Age of Steam (número 11 de la clasificación mundial de Board Game Geek). Pero Brass tiene algo, no sé aún qué, que lo hace más elegante, creo yo.

Está editado por Warfrog Games, la propia editorial del autor y los materiales son excelentes y, como es habitual en Wallace, las fichas son de madera. Ahora mismo se puede encontrar en algunas tiendas de Madrid, Barcelona y otras ciudades. Así como en tiendas en internet como La PCra, Planet On Games, Dracotienda, Excálibur, etc. Su precio oscila entre los 30 y los 40 € dependiendo de la tienda. Pero merece mucho la pena, de veras.

El juego es absolutamente independiente del idioma, es decir, no hace falta saber inglés para jugarlo ya que todos los componentes están hechos pensando en esto. Sólo has de conseguir una traducción de las reglas al español (ésta es cortesía de Mario Águila) y ya está.

Ah, aunque el juego, en principio, es para tres o cuatro jugadores existe una variante para dos que funciona fantásticamente bien. ¡A disfrutar!